Abstract
RESUMEN: Una crisis como la del coronavirus, que ha tenido lugar en un entorno digitalizado, ha puesto a prueba la capacidad y los límites del big data para proporcionarnos una imagen completa de la realidad e indicaciones para gestionar la pandemia. Uno de los aprendizajes que hemos de realizar es entender que los datos reflejan la desigualdad existente y, sin una correcta interpretación, invisibilizan a los grupos más vulnerables. Para ello lo más importante es dejar de concebir la realidad social a partir de los criterios estandarizados y pensarla como compuesta de individuos y grupos.