Arbor 189 (762):a050 (
2013)
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Abstract
Generalmente se considera que el realismo moral exige un mundo bien determinado, para que las valoraciones también puedan estarlo. Desde este punto de vista, los dilemas morales genuinos, donde no pueda establecerse la opción moralmente correcta porque haya razones igualmente poderosas para ambas alternativas, constituyen un desafío al realismo moral. En este trabajo argumento en contra de este tipo de ataque al realismo moral. Partiendo del carácter continuo y gradual de los criterios constitutivos de nuestros conceptos, muestro cómo cabe esperar precisamente casos límite, en los que aparentemente está indeterminada la verdad. Que existan fronteras conceptuales borrosas no significa que no puedan ser cruzadas (que no sean útiles, que no capten diferencias o aspectos relevantes desde el punto de vista de la estructura causal de la realidad y su inteligibilidad), al contrario: sirven para establecer diferencias moralmente relevantes. De hecho, la posibilidad de una comunidad con prácticas conceptuales compartidas depende de la existencia de los casos paradigmáticos, prototípicos, centrales, de ejemplificación de un concepto, y de valoración moral.